Una azotea, un conserje y un atardecer
Pedimos permiso con educación para fotografiar desde la azotea de un edificio público durante una actividad cultural. El conserje, orgulloso del lugar, nos acompañó hasta la baranda segura. A cambio, le enviamos fotos para el boletín. Relaciones humanas honestas abren panoramas que ningún atajo riesgoso puede igualar jamás.